miércoles, 17 de septiembre de 2014

Cuentan que cuando los dioses del Olimpo se reunieron para crear al hombre, acordaron hacerlo a su imagen y semejanza.

Pero entre ellos hubo una reocupación, estaban creando nuevos dioses, por lo que deberían marcar una diferencia.


Así paso mucho tiempo hasta que, a asugerencia de uno de ellos, acordaron esconderles la felicidad.


Entonces, la pregunta era "¿dónde esconderla para que no la encuentren?".


Y así transcurrió otro tiempo más.


Un día, uno de los dioses dijo: "Muy sencillo, la esconderemos dentro de ellos mismo".



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