Cuentan que cuando los dioses del Olimpo se reunieron para crear al hombre, acordaron hacerlo a su imagen y semejanza.
Pero entre ellos hubo una reocupación, estaban creando nuevos dioses, por lo que deberían marcar una diferencia.
Así paso mucho tiempo hasta que, a asugerencia de uno de ellos, acordaron esconderles la felicidad.
Entonces, la pregunta era "¿dónde esconderla para que no la encuentren?".
Y así transcurrió otro tiempo más.
Un día, uno de los dioses dijo: "Muy sencillo, la esconderemos dentro de ellos mismo".

No hay comentarios:
Publicar un comentario